Perfumería

Diluir resinas para perfumería: 10 %, 1 % y por qué

Por qué los perfumistas diluyen resinoides y absolutos al 10 % para evaluarlos y al 1 % para dosificarlos, con ejemplos de benjuí, ládano e incienso.

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Row of small dropper bottles with dilution labels and a precision scale
Diluciones de resina al 10 % y al 1 %, preparadas y etiquetadas para evaluación y dosificación.

En breve

Por qué los perfumistas diluyen resinoides y absolutos al 10 % para evaluarlos y al 1 % para dosificarlos, con ejemplos de benjuí, ládano e incienso. Porque a esa concentración la tira sigue oliendo pasadas 24 horas, lo suficientemente fuerte para mostrar el recorrido completo de la resina, desde las notas de salida hasta los matices ácidos o animales que solo aparecen horas después, sin resultar tan concentrada que sea difícil de aplicar con limpieza. Porque a esa concentración un perfumista puede añadir 0,5-2 g de la dilución a un lote de 100 g y acertar con fracciones de punto porcentual de resinoide puro, algo casi imposible pesando la materia sin diluir a esa escala tan pequeña.

Diluir una resina para perfumería significa disolverla en alcohol de perfumista o en dipropilenglicol (DPG) hasta una concentración de trabajo, normalmente el 10 % o el 1 % en peso, porque el resinoide, el absoluto o la tintura en bruto son demasiado viscosos, pegajosos o concentrados para pesarse, aplicarse en una mojadura o dosificarse con precisión a su fuerza original. El 10 % es la dilución estándar para oler y evaluar una resina: lo bastante fluida para aplicarse limpiamente sobre una tira de prueba y lo bastante fuerte para mostrar todo su recorrido, desde las notas de salida hasta los matices ácidos que solo aparecen tras varias horas. El 1 % es la dilución estándar para pesar cantidades pequeñas y exactas dentro de una fórmula terminada, donde una fracción de resinoide puro puede dominar toda la mezcla. Ninguna de las dos cifras es una norma legal ni científica: son convenciones de trabajo heredadas de la formación clásica en perfumería.

¿Por qué hay que diluir las resinas?

El resinoide de benjuí, el absoluto de ládano o el extracto oleorresinoso de incienso no son líquidos en ningún sentido cómodo. Van del jarabe espeso al casi sólido, y pesar 0,02 g de una sustancia que se queda pegada a la espátula es poco práctico en la mesa de trabajo. Diluir convierte una resina en algo que se puede medir con pipeta, dejar caer sobre una tira o incorporar a una fórmula en cantidades reproducibles.

Hay una segunda razón, propia de las resinas y no tanto de los aceites esenciales: muchas de estas materias están dominadas por un puñado de componentes pesados y poco volátiles —ácido benzoico, benzoato de bencilo, cinamato de cinamilo (estiracina)— que huelen de forma muy distinta puras que al 10 %. Sin diluir, estas materias pueden oler planas, céreas o ácidas, y dan poca información útil. Diluidas, revelan su verdadero carácter, razón por la que evaluar resinas en tira se hace casi siempre a una concentración de trabajo, nunca en puro.

La dilución al 10 %: para evaluar y componer

El 10 % es la fuerza por defecto para oler un lote nuevo de resina, comparar dos orígenes o probar cómo se comporta una materia junto a otras notas en un boceto de fórmula. Es lo bastante concentrada como para que la tira siga oliendo pasadas 24 horas, algo importante en las resinas porque su carácter cambia mucho entre los primeros diez minutos y el día siguiente.

Es también la fuerza que la mayoría de perfumistas usa para convertir un resinoide sólido o semisólido en algo manejable para una fórmula de prueba. Una disolución al 10 % en DPG o en alcohol se comporta lo bastante como un material líquido normal como para pipetearla junto a cítricos y florales sin descuadrar la mecánica de un boceto.

La dilución al 1 %: para dosificar en la fórmula final

Una vez decidido el papel de una resina dentro de una fórmula, la concentración de trabajo suele bajar al 1 %, a veces menos. A esa concentración, un perfumista puede añadir 0,5 g, 1 g o 2 g de la dilución a un lote de 100 g y quedarse a una fracción de punto porcentual de la dosis prevista de resinoide puro, algo casi imposible de lograr pesando la materia sin diluir a esa escala.

Esto importa sobre todo con materias potentes en cantidades ínfimas, como la ambroxida, pero se aplica también a resinoides corrientes. El resinoide de benjuí, por ejemplo, rara vez se dosifica por encima de unos pocos puntos porcentuales en un acorde ámbar terminado, y acertar con esa cifra exige partir de una dilución preparada de antemano, no de la materia en bruto.

¿A qué huele el benjuí al 10 % frente al 1 %?

Al 10 %, el resinoide de benjuí muestra todo su perfil: una dulzura vainillada procedente del ácido benzoico y de trazas de vainillina, una calidez balsámica del benzoato de bencilo y, según el origen, un toque polvoriento o floral. El benjuí de Siam huele más dulce y más a vainilla a esta concentración que el benjuí de Sumatra, que conserva un filo más especiado y cinámico por su mayor contenido en cinamatos.

Al 1 %, la misma materia se lee sobre todo como una dulzura cálida y suave al fondo de una mezcla: presente como fijador y como nota de redondeo más que como acorde propio. Es la concentración a la que la mayoría de la gente se encuentra el benjuí en un perfume terminado, no como nota independiente sino como parte de la base que da a una composición oriental o ambarada su persistencia cálida, tal como se explica con más detalle en a qué huele el benjuí.

¿Cómo se prepara una dilución de resina en casa?

Una dilución simple al 10 % se prepara disolviendo 10 g de resinoide, absoluto o tintura filtrada en 90 g de alcohol de perfumista o DPG, por peso, agitando o removiendo hasta que la resina quede completamente disuelta, lo que puede llevar horas con un resinoide pegajoso. La dilución de trabajo al 1 % se prepara después, bien directamente, bien tomando 10 g de la dilución al 10 % y añadiendo otros 90 g de disolvente, lo que evita tener que redisolver pequeñas cantidades de resina sin diluir cada vez.

Filtrar importa: los resinoides suelen arrastrar pequeños restos vegetales insolubles, y una dilución debe dejarse reposar o pasarse por un filtro de café antes de usarla. El proceso se parece, sin ser idéntico, a tinturar resina a partir del trozo sólido, que parte de resina en bruto y no de un resinoide o absoluto ya comprado.

Tabla de referencia rápida

MateriaDilución habitual de evaluaciónDosis habitual en fórmula final
Resinoide de benjuí10 % en DPG o alcohol0,5–5 %
Absoluto de ládano10 % en alcohol1–10 %
Resinoide de incienso10 % en alcohol1–8 %
Almizcles concentrados o ambroxida1 % o menosfracciones de punto porcentual

Errores habituales al diluir resinas

El más frecuente es fiarse de una dilución antigua sin agitarla: las resinas pueden precipitar o separarse con el tiempo, y una tira mojada en la capa superior de un frasco sedimentado da una lectura falsa. El segundo es olvidar etiquetar el disolvente usado —alcohol y DPG no se comportan igual sobre la piel ni en la tira— y el tercero es dar por hecho que el 10 % o el 1 % son universales: una materia especialmente potente, como algunos absolutos de resina muy rectificados, puede exigir una dilución de partida más baja, y conviene comprobarlo con una serie de diluciones antes de fijar la fórmula. En cualquier caso, ambas cifras siguen siendo el punto de partida razonable antes de ajustar por ensayo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el 10 % es la dilución más habitual para oler resinas?

Porque a esa concentración la tira sigue oliendo pasadas 24 horas, lo suficientemente fuerte para mostrar el recorrido completo de la resina, desde las notas de salida hasta los matices ácidos o animales que solo aparecen horas después, sin resultar tan concentrada que sea difícil de aplicar con limpieza.

¿Por qué se usa el 1 % para dosificar en una fórmula terminada?

Porque a esa concentración un perfumista puede añadir 0,5-2 g de la dilución a un lote de 100 g y acertar con fracciones de punto porcentual de resinoide puro, algo casi imposible pesando la materia sin diluir a esa escala tan pequeña.

¿En qué disolvente se diluyen normalmente las resinas?

Los dos más habituales son el alcohol de perfumista y el dipropilenglicol (DPG). Ambos disuelven bien resinoides y absolutos, aunque no se comportan igual sobre la piel ni en la tira, por lo que conviene anotar cuál se ha usado en cada dilución.

Fuentes consultadas

  • Benzoin (resin) — Wikipedia
  • Benzoic acid — PubChem
  • Dipropylene glycol — PubChem
  • Labdanum — Wikipedia
  • perfumería
  • benjuí
  • resinoides
  • dilución
  • formulación