Perfumería

Un aceite de perfume a base de resinas: incienso, mirra y benjuí en jojoba

Cómo diluir extractos de incienso, mirra y benjuí en aceite de jojoba: proporciones, por qué la jojoba no enrancia y qué extracto usar en cada caso.

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Botellas de aceite roll-on con lágrimas de resina y aceite de jojoba sobre una bandeja de madera.
Incienso, mirra y benjuí diluidos en jojoba, en pleno reposo de maduración.

En breve

Cómo diluir extractos de incienso, mirra y benjuí en aceite de jojoba: proporciones, por qué la jojoba no enrancia y qué extracto usar en cada caso. Sí, y así se hacía antes de que la jojoba llegara a Europa en el siglo XX, pero los aceites triglicéridos como la almendra o la oliva contienen ácidos grasos insaturados que se oxidan con el tiempo. Un aceite de resina necesita semanas o meses de maceración y reposo, así que la rancidez es un riesgo real; la jojoba, al ser un éster de cera, apenas se oxida. Una proporción de partida habitual es del 8 al 12% de material aromático total sobre el aceite de jojoba. Dentro de esa fase aromática conviene que el incienso y la mirra juntos superen en peso al benjuí, porque la dulzura balsámica del benjuí domina la mezcla con facilidad si se añade en exceso.

Un aceite de perfume a base de resinas de incienso, mirra y benjuí en jojoba es una fórmula que disuelve pequeñas cantidades pesadas de extractos de resina —extractos de CO2, resinoides, absolutos o tinturas reducidas— en aceite de jojoba en lugar de en alcohol. El incienso suele proceder de Boswellia sacra sangrada en Omán o Yemen, o de especies emparentadas de Somalia; la mirra, de Commiphora myrrha de la misma región; el benjuí, de Styrax tonkinensis en Laos y Vietnam (benjuí de Siam) o de Styrax benzoin en Sumatra. Una proporción de partida razonable ronda el 8-12% de material aromático total sobre el aceite de jojoba, con el incienso y la mirra juntos superando en peso al benjuí, cuya dulzura tiende a dominar la mezcla si se dosifica sin cuidado. Se elige la jojoba porque es un éster de cera líquido, no un triglicérido, y resiste la rancidez durante las semanas o meses que necesita un aceite de resina para madurar.

Qué aporta cada resina: tres químicas distintas

Las tres materias no son sustitutas entre sí; cada una aporta un perfil químico propio.

El incienso es una oleogomorresina rica en monoterpenos, sobre todo α-pineno y limoneno, junto a diterpenos como el acetato de incensol, asociado al carácter fresco y ligeramente alcanforado que distingue a esta resina. Los ácidos boswélicos, no volátiles, quedan en su mayor parte en el residuo sólido y apenas influyen en el olor del aceite terminado.

La mirra se construye sobre furanosesquiterpenos, entre ellos el furanoeudesma-1,3-dieno y el curzereno, que le dan un carácter amargo, medicinal y algo polvoriento, muy distinto de la luminosidad del incienso.

El benjuí no contiene aceite esencial en sentido estricto; su valor está en los ácidos y ésteres balsámicos. El benjuí de Siam, de Styrax tonkinensis, es comparativamente rico en vainillina y da una dulzura de vainilla marcada, mientras que el benjuí de Sumatra, de Styrax benzoin, lleva más derivados del ácido cinámico y benzoato de coniferilo, con un perfil más cálido y algo especiado. La química del benjuí desarrolla estos matices con más detalle.

¿A qué huele una mezcla de incienso, mirra y benjuí?

Las tres materias se despliegan en una secuencia aproximada, aunque en un aceite las transiciones son más suaves y lentas que en un perfume alcohólico. El incienso abre primero, con el brillo resinoso y ligeramente cítrico de sus monoterpenos. Dentro de la primera hora asoman los furanosesquiterpenos de la mirra, que añaden un fondo amargo, verde, casi medicinal, y evitan que la mezcla se lea como simplemente dulce. El benjuí llega el último y se queda más tiempo, tendiendo una base balsámica de vainilla que suaviza las aristas de la mirra. Como la jojoba no se evapora, nada de esto ocurre con la proyección de un vaporizador: el aroma permanece pegado a la piel y se despliega despacio a lo largo de horas, en vez de anunciarse desde lejos. La nota de incienso en la perfumería moderna explica con más amplitud cómo se combinan estas tres materias en perfumes terminados.

Por qué la jojoba como vehículo

El aceite de jojoba es, técnicamente, un éster de cera líquido producido por Simmondsia chinensis, un arbusto propio del desierto de Sonora. A diferencia de los aceites triglicéridos —almendra dulce, girasol, oliva—, no tiene esqueleto de glicerol y presenta muy poca insaturación expuesta a la oxidación, así que no se enrancia durante la larga maceración y el reposo que exige un aceite de resina. Es además casi inodoro, lo cual importa porque un vehículo con olor propio, como la nuez o el sésamo, competiría con las notas de salida delicadas del incienso. Estas propiedades han convertido a la jojoba en el vehículo estándar de los aceites de perfume resinosos actuales, aunque es una elección moderna, no histórica: fue inaccesible fuera de América hasta el siglo XX, así que las tradiciones más antiguas de resina en aceite recurrían a oliva, almendra o moringa.

Extracto o resina en bruto: qué se disuelve de verdad

Un error frecuente es echar lágrimas de resina troceadas directamente en un frasco de jojoba esperando una extracción limpia. El incienso y la mirra son oleogomorresinas: junto a los terpenos y ácidos resínicos solubles en grasa contienen una fracción de goma soluble en agua que no se disolverá en un lípido bajo ninguna circunstancia. Dejadas enteras en aceite, las lágrimas sueltan muy despacio su fracción aromática mientras el residuo gomoso queda atrás, turbio y sin disolver, y el proceso puede tardar meses en avanzar solo parcialmente.

Para un resultado controlado, la mayoría de perfumistas parte de un extracto ya concentrado: un extracto de CO2, un resinoide, un absoluto, o una tintura alcohólica reducida hasta que el etanol se ha evaporado en su mayor parte antes de redisolver el residuo en jojoba. Las diferencias entre estos métodos de extracción se tratan en extractos de CO2 de incienso, mirra y benjuí y en absoluto, resinoide y tintura de benjuí. Para quien parte de tinturas caseras, cómo tinturar resinas para perfumería detalla proporciones y filtrado, y diluir resinas para perfumería resuelve la aritmética de pasar de una tintura fuerte a una concentración llevable sobre piel.

Una proporción de partida

La tabla siguiente da una proporción orientativa, expresada como parte de la fase aromática total antes de diluirla en jojoba a aproximadamente un 10% global.

MaterialOrigenParte de la fase aromáticaPapel en la mezcla
Extracto de inciensoBoswellia sacra, Omán40%Salida y corazón, brillo terpénico
Extracto de mirraCommiphora myrrha, Somalia30%Corazón amargo y verde, longevidad
Extracto de benjuí de SiamStyrax tonkinensis, Laos30%Fondo balsámico, dulzura de vainillina

Esta proporción es un punto de partida, no una fórmula fija. Quien prefiera un perfil más cálido y menos amargo puede reducir la mirra al 20% y subir el benjuí, aunque conviene hacerlo con cautela: por encima del 40% de benjuí en la fase aromática, la mezcla tiende a leerse como un jarabe dulce sin la profundidad que aportan el incienso y la mirra.

¿Cuánto dura un aceite de perfume con resinas?

Sin alcohol que arrastre las moléculas hacia la piel, la difusión de un aceite de resina es más discreta que la de un perfume en spray, pero su persistencia sobre la piel suele ser notable: las resinas contienen fracciones de peso molecular alto y baja volatilidad, sobre todo por parte del benjuí, que se resisten a evaporarse. En la práctica, un aceite bien formulado puede seguir siendo perceptible al acercar la muñeca a la nariz muchas horas después de aplicado, aunque nunca llenará una habitación como haría el mismo material en alcohol.

Cómo aplicarlo y conservarlo

El aceite terminado debe reposar al menos dos o tres semanas antes de evaluarlo, y preferiblemente varias más, porque las notas de salida más volátiles del incienso tardan en integrarse con el fondo del benjuí. Conviene guardarlo en un frasco topacio o ámbar, lejos de la luz directa y del calor, y aplicarlo sobre puntos de pulso —muñecas, cuello, detrás de las orejas— donde el calor corporal ayuda a liberar el aroma. Un roll-on de vidrio facilita la dosificación y evita el contacto directo de los dedos con el extracto concentrado.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar aceite de almendras o de oliva en vez de jojoba?

Sí, y así se hacía antes de que la jojoba llegara a Europa en el siglo XX, pero los aceites triglicéridos como la almendra o la oliva contienen ácidos grasos insaturados que se oxidan con el tiempo. Un aceite de resina necesita semanas o meses de maceración y reposo, así que la rancidez es un riesgo real; la jojoba, al ser un éster de cera, apenas se oxida.

¿Qué proporción de resina lleva un aceite de perfume casero?

Una proporción de partida habitual es del 8 al 12% de material aromático total sobre el aceite de jojoba. Dentro de esa fase aromática conviene que el incienso y la mirra juntos superen en peso al benjuí, porque la dulzura balsámica del benjuí domina la mezcla con facilidad si se añade en exceso.

¿Por qué no se disuelve bien la resina en trozos directamente en el aceite?

El incienso y la mirra son oleogomorresinas: junto a los terpenos y ácidos resínicos solubles en aceite contienen una fracción de goma soluble en agua que nunca se disolverá en un lípido. Los trozos enteros dejados en jojoba sueltan su fracción aromática muy despacio y dejan un residuo turbio; por eso se parte de un extracto ya concentrado.

Fuentes consultadas

  • Boswellia sacra
  • Simmondsia chinensis (jojoba)
  • Vanillin - PubChem
  • incienso
  • mirra
  • benjui
  • aceite-de-perfume
  • jojoba